Cuando el sistema público sí funciona: el caso del Hospital Padre Hurtado
- Mauricio Truffello C.
- 20 dic 2025
- 2 Min. de lectura
En medio de una de las crisis más profundas que ha vivido la salud en Chile —listas de espera históricas, déficit de recursos, desgaste de los equipos clínicos y una creciente desconfianza ciudadana— resulta fácil caer en la narrativa de que “nada funciona” en el sector público.
Pero esa narrativa no es del todo cierta.
Hay instituciones que, incluso en contextos complejos, están haciendo las cosas bien. Y el Hospital Padre Hurtado es un ejemplo que merece ser destacado.
Hablamos de un hospital público, parte del Servicio de Salud Metropolitano Sur Oriente, con más de 370 camas y 15.500 egresos anuales, que atiende a una población altamente demandante. Un hospital que, lejos de conformarse con “cumplir”, ha optado por elevar sus estándares al nivel de los mejores.
Recientemente, su unidad de Hospitalización Domiciliaria logró acreditarse bajo estándares de la Joint Commission, un hito poco habitual —y profundamente significativo— para un establecimiento público. No se trata solo de un sello, sino de una señal clara: la calidad y la seguridad del paciente no son exclusivas del mundo privado.
Entonces, ¿qué explica que este hospital sobresalga?
Primero, una cultura organizacional orientada a la calidad, donde los procesos, protocolos y la mejora continua no son un trámite, sino parte del ADN institucional.
Segundo, una mirada innovadora en modelos de atención, entendiendo que la hospitalización domiciliaria no es solo una solución coyuntural, sino una estrategia estructural para descomprimir camas, mejorar la experiencia del paciente y usar mejor los recursos disponibles.
Tercero, una vinculación virtuosa con el mundo académico, a través de su rol como campus clínico universitario, que permite formación permanente, atracción de talento y actualización clínica constante.
Y, quizás lo más relevante, un liderazgo que entiende que incluso con restricciones presupuestarias se puede gestionar con excelencia.
El Hospital Padre Hurtado demuestra algo fundamental:👉 el problema del sistema público no es la falta de vocación ni de capacidad técnica, sino muchas veces la ausencia de modelos de gestión, incentivos y decisiones estratégicas consistentes.
En tiempos donde el debate suele polarizarse entre público versus privado, este caso nos recuerda que la solución no es ideológica, sino técnica y cultural. Se trata de poner al paciente en el centro, medir, mejorar, innovar y exigir estándares altos, independientemente del tipo de institución.
Más que una excepción, el Hospital Padre Hurtado debería ser un referente a estudiar, aprender y replicar.
Porque cuando alguien lo está haciendo bien, en un contexto tan adverso, vale la pena decirlo.

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