El Rey ha Muerto, Viva el rey
- Mauricio Truffello C.
- hace 2 días
- 2 min de lectura
Durante más de dos década, Clínica Las Condes fue sinónimo de excelencia.
Fue pionera en múltiples ámbitos, marcó estándares de calidad que luego fueron replicados por el resto de la industria y se transformó en un símbolo del desarrollo de la medicina en Chile. No por casualidad fue la primera clínica chilena en obtener la acreditación de la Joint Commission International.
Entre los años 2000 y 2015 vivió posiblemente su mejor época, en donde demostró que combinar excelencia clínica, innovación y prestigio eran posibles.
Sin embargo, la historia demuestra que ninguna organización es inmune a los errores.
La crisis contable de 2017 fue el inicio de un deterioro progresivo que, sumado a la llegada de los nuevos controladores, terminó destruyendo la confianza, la reputación y la capacidad competitiva de una de las instituciones más emblemáticas. El resto ya es historia conocida.
El mercado fue implacable.
Lo que alguna vez fue una de las compañías más valiosas del sector salud terminó siendo vendida por una fracción de su valor histórico. Para muchos, aquello marcó el final de una era con la llegada de un nuevo grupo controlador.
A poco más de un año, los primeros indicadores comienzan a mostrar señales concretas de recuperación. Si bien recién comienza, la tendencia parece haber cambiado definitivamente.
Las cifras hablan por sí solas.
Durante 2025, la actividad clínica creció un 31%, un 10% las consultas médicas, la actividad de urgencia un 6% y un EBITDA positivo. Son indicadores prometedores que reflejan la recuperación de la demanda y una creciente confianza de los pacientes.
La recuperación no significa que la batalla esté ganada.
El sector salud enfrenta hoy desafíos muy distintos a los que existían durante la época dorada de Clínica Las Condes. Los pacientes están mejor informados, los seguros han cambiado, Fonasa ha ampliado su presencia en segmentos históricamente privados y las redes integradas de atención se han transformado en un factor crítico de competitividad.
Volver al liderazgo exigirá mucho más que recuperar actividad. Requerirá reconstruir confianza, atraer talento médico, fortalecer su propuesta de valor y adaptarse a una nueva realidad sanitaria donde la experiencia del paciente, la eficiencia operacional y la integración de servicios son tan importantes como la excelencia clínica.
Sin embargo, existe una lección que trasciende.
La historia de Clínica Las Condes demuestra que las organizaciones pueden destruir valor mucho más rápido de lo que lo construyen. También demuestra que cuando existen activos sólidos, liderazgo adecuado y una estrategia clara, la recuperación es posible.
Durante años escuchamos que el rey había muerto. Hoy, quizás por primera vez en mucho tiempo, comienzan a aparecer señales de que el reino vuelve a ponerse de pie.
Y en salud, donde la confianza es el activo más difícil de recuperar, eso ya es una noticia relevante.

Comentarios